
También aparecían resultados de las diferencias salariales entre los trabajadores europeos con formación universitaria y el resto. De nuevo, en España, eran menores las diferencias salariales, mientras que era mayor el porcentaje de titulados que no utilizaban en su trabajo la formación recibida.
Las fuertes relaciones familiares, la escasez de medidas sociales para conciliar la vida laboral y familiar, el coste de las viviendas en alquiler y su escasa oferta, las deficiencias en el conocimiento de un segundo idioma … son razones sociológicas apuntadas para explicar este menor dinamismo de la sociedad española y que deberemos tener muy en cuenta en la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior pensado para favorecer la competencia y la movilidad de los trabajadores.
Los españoles cada vez viajamos más y a más países, pero mantenemos las fronteras mentales. Desde la Universidad debemos favorecer su supresión con una formación integral, orientada a satisfacer las demandas sociales, pero siempre universal en su concepción.