Cualquier idea, proyecto, propuesta, crítica o sugerencia para mejorar nuestra Universidad que me puedas hacer será bienvenida.rafanavarro@unizar.es
"Un paso no dado
es un sueño perdido"
Cualquier idea, proyecto, propuesta, crítica o sugerencia para mejorar nuestra Universidad que me puedas hacer será bienvenida.rafanavarro@unizar.es
Estas son mis colaboraciones en prensa de los últimos años sobre temas universitarios:
Entrevistas, declaraciones y artículos de Rafael Navarro en medios de comunicación:
Otras entrevistas y declaraciones en radio y televisión (sin documentos):
Si deseas insertar un banner alusivo a mi candidatura a rector en tu web o en tu blog basta con que accedas a la sección de imágenes de mi web. Allí encontrarás las explicaciones sobre cómo hacerlo.El progreso de la sociedad del conocimiento y bienestar de forma creciente reclama que las universidades, sin perder sus valores de excelencia y universalidad, ejerzan su liderazgo y que, para ello, actúen en la frontera de la investigación, formen a los mejores profesionales e integren sus capacidades de creación e innovación en beneficio del progreso económico, social y político tanto local como global.
La satisfacción del bienestar social y la anticipación a sus necesidades definen una parte de las nuevas demandas que los gobiernos, instituciones y ciudadanos de los países democráticos más avanzados hacen a sus instituciones de investigación y enseñanza superior, exigiendo una ampliación de las misiones actuales de creación, preservación y difusión de la cultura y conocimientos implícitas a las universidades.
En los países europeos, una parte de estas exigencias de cambio en las relaciones entre la universidad y la sociedad se ha concretado en un impulso político de renovación de las enseñanzas universitarias para la construcción de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y de un Espacio Europeo de investigación.
Para España, este profundo proceso de renovación de las enseñanzas y universidades para acompasarlas a las relaciones sociales y económicas del siglo XXI adquiere dimensiones singulares por la intensidad y complejidad de las modificaciones asociadas a un cúmulo de coincidencias tales como:
La adaptación a un escenario restrictivo, caracterizado por el descenso continuado del número de estudiantes y la paralización del proceso expansivo en el número de centros y enseñanzas universitarias.
La necesidad de utilizar creativamente los nuevos grados de libertad académica en la configuración de las enseñanzas universitarias de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional de los tres ciclos de Grado, Máster y Doctorado.
La obligada modificación de las metodologías docentes y discentes de las enseñanzas universitarias para centrar su objetivo en el aprendizaje del estudiante y orientarlo de forma que le permita seguir con su formación a lo largo de toda su vida.
La imposición de unas renovadas exigencias de calidad a todas las actividades de las universidades y, en particular, para superar la periódica acreditación de las enseñanzas que se impartan.
La demanda de una mejora de los rendimientos académicos que se realice sin disminuir la calidad de las enseñanzas o el nivel de conocimientos de los titulados.
La exigencia de una mayor agilidad y profesionalización de la gestión universitaria que permita responder a tiempo y satisfactoriamente a los acelerados cambios y a las variables demandas sociales.
Las universidades españolas, que ya han comenzado a diferenciarse, acelerarán este proceso divergente buscando sus propias líneas de actuación para adaptarse a su entorno político, social, económico y territorial y responder mejor a la competencia de otras instituciones universitarias en la captación de alumnos, en la atracción a su claustro de los mejores profesores e investigadores, en el desarrollo de proyectos competitivos de I+D+i, en la proyección y relevancia social, etc.
La transformación de las enseñanzas universitarias para converger al EEES está en marcha y las modificaciones académicas y curriculares se harán visibles en el próximo curso con la impartición de las primeras enseñanzas oficiales de Grado y progresarán con rapidez para que en el curso 2010-11 los alumnos que comiencen estudios en la universidad española sólo puedan seguir nuevas enseñanzas.
Se configura un periodo apasionante de transformación y una ocasión, para que las universidades, sin perder su naturaleza, reelaboren la distribución de sus titulaciones y centros, actualicen su organización académica para hacerla más eficiente, mejoren sus rendimientos y se hagan más permeables a las necesidades sociales. Para ello, en los próximos tres años, haciendo uso de su autonomía, deberán emprender un cambio en las relaciones con la sociedad que condicionarán con intensidad su evolución durante la próxima década y más allá.
Rafael Navarro Linares
(Publicado en Heraldo de Aragón el 13 de enero de 2008)
El debate sobre la reestructuración de las universidades para conciliar la demanda y la oferta de las carreras universitarias, últimamente, ha aparecido con fuerza en los medios de comunicación. La reciente publicación del informe Atlas de la España Universitaria, que ha dado a conocer la evolución de la distribución de los nuevos alumnos por centros y enseñanzas, ha propiciado una incipiente reflexión acerca de los costes y beneficios de la oferta actual.
La imagen que emerge de la Enseñanza Universitaria española es elocuente. Entre los cursos 1995-96 al 2005-06, esto es en los 10 últimos, el número de estudiantes universitarios matriculados en España ha disminuido un 8,6%, mientras que ha aumentado el de universidades un 14% y, en un porcentaje muy superior, el número de programas que se imparten. Estas tendencias opuestas han originado que en la actualidad más de 100 estudios (4,5% del total de España) tengan 10 o menos alumnos nuevos por año.
Esta tendencia no es coyuntural sino que continua, 1,4% de disminución del numero de estudiantes matriculados en el curso 2006-07, y probablemente se intensificará a corto plazo. La demanda de determinadas enseñanzas no va a aumentar, si no está refrendada por claras necesidades del mercado laboral, por una demografía suficiente y no hay opciones equivalentes en el entorno. Como los costes fijos por unidad docente son elevados, situaciones de mínimo número de nuevos alumnos supone costes por estudiante desorbitados, que serán crecientes y harán más difícil encontrar razones para su mantenimiento.
Estos datos estadísticos señalan que el modelo de multiplicación de enseñanzas universitarias seguido por España en los últimos años ha entrado en crisis. Por razones de conveniencia política en la intención de contribuir al desarrollo local, al equilibrio inter-territorial u otras, se crearon centros y titulaciones difícilmente viables. Ahora, cada vez hay más voces que claman para que el proceso se reconduzca de forma racional y sostenible, a la vez que se consolida la calidad de las enseñanzas.
El problema es de alcance nacional, pero, como la Enseñanza Universitaria está transferida, a las Comunidades Autónomas corresponde aplicar medidas de racionalización que algunas ya han empezado a considerar. Sin embargo, este proceso no parece que haya llegado a Aragón, aún cuando el problema esté más agudizado que la media nacional.
La reducción del número de estudiantes universitarios de 1º y 2º ciclo en Aragón en los 10 cursos de referencia ha sido del 25%, porcentaje sólo superado por Navarra, Asturias y Cantabria y que triplica la media nacional. De forma contradictoria, el aumento de nuevas titulaciones en los distintos campus de la Universidad de Zaragoza y en la Universidad San Jorge, en este periodo ha sido del 27%. Como resultado en Aragón hay, 4 enseñanzas (5%) que tienen 10 o menos nuevos alumnos año y 12 (14%) con 15 o menos.
Esta información no es nueva para las autoridades universitarias o políticas que, desde hace tiempo, conocen esa realidad. Sin embargo, no se ha abordado porque la supresión de enseñanzas, moviliza a amplios sectores sociales dentro y fuera de la Universidad. No hay rentabilidad política en racionalizar la oferta y hacerla sostenible y, con la excusa de la transformación de las enseñanzas por adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, se ha pospuesto la adopción de decisiones. Proporciona buena imagen inaugurar cursos, instalaciones y nuevas titulaciones… pero ya no lo es tanto garantizar un profesorado adecuado para la docencia que tenga una investigación activa y sepa incidir en su entorno.
La especialización de los distintos campus, la agrupación de carreras para obtener sinergias o la concentración, utilizando enseñanzas a distancia, son soluciones que se están abordando en otras Comunidades y que hay que intentar con más intensidad en Aragón. No es sostenible el proceso de creación de nuevos campus y tampoco lo es mantener la duplicación de enseñanzas en distintos campus si éstas no tienen viabilidad. La huida hacia adelante aumentando la oferta de titulaciones en los centros, cuando haya una demanda volátil o las nuevas enseñanzas no se complementen con las del centro que las imparta, es incrementar el problema.
Fuera del cultivo del ladrillo, Aragón solo puede competir y mantener su nivel de bienestar, avanzando en la sociedad del conocimiento, para lo cual debe planificar sus enseñanzas universitarias y configurar una oferta sostenible acorde con sus necesidades. Esto es política universitaria con mayúsculas y debería estar presente en los próximos debates electorales. Si no es así, antes o después, el fracaso y la ineficiencia estarán a la vista y perderemos todos.
Rafael Navarro Linares
(Publicado en Heraldo de Aragón publicado en febrero de 2007)